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martes, 15 de marzo de 2016

Despertar


Interpretaciones Culturales, To The Wonder



El tiempo vuela y Mike se ha hecho a mí. Le gusta mi sonrisa. En el camino al acantilado deambulamos en silencio. Y Mike me abraza. Siempre lo hace, me abraza en el medio del camino. ¿A dónde vamos hoy?, no sé, responde. Es fácil estar con Mike. Es buen guía cuando nos perdemos, a pesar de estar en lugares desconocidos. Las agujas que sobresalen a lo lejos son buenas guías, allí donde residen las gárgolas…, me dijo en una ocasión. Entonces subimos por unas escaleras… estrechas y humedecidas por la lluvia. Y en cada escalón que ascendía resonaba en mí el eco de sus pasos. ¿Me he hecho yo a Mike?  Me gustas tanto, me dices a veces. Y me abrazas. ¿Para cuándo daremos el gran paso? No lo sabes. Ni yo tampoco. A veces siento que nuestros pasos son de cristal, frágiles y en ocasiones chirriantes al rozar el suelo. Pasos pequeños e ingenuos. El cristal tiene doble cara, le dije una vez. Si miras a través de él es nítido y claro pero al tocarlo es frágil si se trata mal.  Y difuso si está empañado. En las frías noches de invierno te veía así. Difuso tras los cristales empañados que me alejaban cada vez más de ti… Pero Mike no suele durar mucho en las despedidas. Ni yo tampoco. Nos distanciamos tan pronto como nos acercamos. Y después volvemos a empezar. De vuelta a casa siento que echo en falta algo. Y al percibir la luz matutina siento que he perdido parte de mí. Parte de mi yo alegre en su compañía [...]




                                                                                                         
                                               «Linda sonrisa, tristes ojos»





domingo, 14 de febrero de 2016

Caminante, no hay camino, se hace pensamiento al andar...



¿Camina el que piensa
 o piensa 
el que camina?


Cuando camino en la naturaleza, me acompaña una sensación de asombro. Donde quiera que mire, percibo la quietud de lo que permanece: los árboles, la hierba, los arbustos, las flores…, todo lo que está expuesto al desgaste del tiempo y que, sin embargo, se regenera con el paso de este. Sigue su ciclo perpetuo de vida y muerte; mientras tanto, espera… Espera la venida del caminante: del que alza la cabeza y busca lo infinito entre el ramaje; del que mira al suelo y reflexivo, contempla los pasos dados hasta el momento; del que curioso, observa con extrañeza alrededor, como si la imagen de lo que está viendo perteneciese a un recuerdo remoto. De aquel que anhelante busca la unión con lo que es y siempre ha sido a pesar del olvido… Siguiendo este hilo de pensamiento detengo el paso y me giro; me pregunto: «¿Hacia dónde camina el que piensa?, ¿no lo hace acaso de vuelta a su yo olvidado?».


Noviembre me hace pensar en estas cosas. No solo la caída de la hoja, el frío y la lluvia me sitúan en otoño. También mi pensar se vuelve otoñal: más introspectivo, más profundo, más nostálgico… Más maduro. Me preparo para despedir el año entre recuerdos y deseos perdidos. Algunos vuelven inquietos y danzarines, mas los dejo ir con la brisa cálida y suave del mediodía. El sol baña mi rostro, fecunda pensamientos nacientes como los últimos frutos estivales. Un sol de soles en el ocaso de su fulgor…

 En mis manos está recordarlo, avivar el resplandor de su brevedad. Muere la tarde y muere algo en mí, tan solo queda una luz en el horizonte. Camino hacia ella en el crepúsculo, camino sin dejar huella  […]





lunes, 30 de noviembre de 2015

Reflexiones al crepúsculo



Noviembre



Es tiempo de recogida y reflexión
Me digo al escuchar que golpea la puerta
El viento fresco de la montaña.
Tal vez viene para alentarme
A recoger los fragmentos
Que coseché hace tiempo.

Madruga mi voluntad
Para salir al paso de
Árboles desnudos, frías ramas y
Hojas secas que
Yacen inertes en el suelo pero que
En íntima comunión estrecha
Guardan aún restos vitales.

Se alejan ya, lentamente
En tácito retiro
Bajo mis pies.

En silencio contemplo
El húmedo ramaje
Que cubre el cielo
Florido tiempo atrás,
Ahora yermo

Es entonces cuando la soledad
Sale a mi encuentro
Y con frías manos
Abraza mi cuerpo

Camina conmigo y
Meditamos, me trae recuerdos
Pretéritos, me incita a inhalar
El aire mortecino y recio que
Golpea con fuerza
Mi pensamiento.
Susurra viejos motivos
Que ahora quedan
Hundidos en la húmeda tierra
De un pensar ruinoso.
Su gélido hálito me eleva
A abrirme camino entre
Pequeños ramos que quiebran
A los que prendería
De tener fuego en los dedos
Aunque es posible
Que en mí guarde
Vestigios de la última hoguera
Negros y agonizantes
Como leña que desprende
Sus últimas chispas.

Mueren ya, los dejo ir
En forma de versos
A la luz de un resplandor
Que desfallece…

Pero en el albor diurno
Despereza la voluntad
Tras una larga noche
De sueños estivales,
Emite el último bostezo   
Como una llamada lejana…