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lunes, 30 de mayo de 2016

Creaciones post-universitarias: recordando influencias artísticas

Born to Run: A la carrera de la inspiración perdida...


Corría una tarde de mayo de 2015 cuando echada en la habitación sin más ocupación que escuchar Born To Run y recordar con nostalgia vivencias de meses anteriores surgió espontáneamente el primer verso. Caía la tarde y me encontraba a las puertas de la noche. En ese tránsito cayó del cielo «Jungleland», alterando cualquier estado de relajación y calma interior. Melodía y letra irrumpieron en el lado derecho de mi cerebro, despertando sensaciones adormecidas y potenciando la imaginación… Allá a mitad de canción llegó la inspiración con el maravilloso solo de Clemons. El resto queda reflejado más abajo…


A las puertas de la larga noche
Siente el pulso de la ciudad 
Languidece en la lejanía de su sofá
Donde recostada,
Medita sobre cómo escribir poesía

Al frente la ventana hace de marco
Desde el que poetizar la calle
Se asoma tímidamente
Al frescor de la brisa salobre
Sube por la cuesta hasta su cara
Pero ni siquiera su caricia 
Romantiza el intento
De componer algo aceptable

Levanta la cabeza ante un sonido,
Una melodía lejana 
Procedente de algún tejado, 
El paseante que baja la cuesta 
Se une a la búsqueda 
En la quietud de la noche estival

Qué belleza… ¿qué es lo que suena?
Saxofón, piano, batería... ¿violín?
Treparía como un gato para saber
De dónde viene…
De tejado en tejado buscaría
Una imagen digna de ser cantada 
Tal vez la de dos amantes bailando
En alguna azotea
Cuando su mirada aún es inocente
E ignora el nuevo día,
O la de un poeta fumando
Que contempla a través del humo 
La vida que pasa
A la espera de que algo suceda 
Para imprimirlo en tinta y papel,
Al murmullo del café que cierra
Acudiría, tras el tintineo de tazas y platos
Y el olor a vino picado
De algún patio trasero                      
Desde el que saltaría
Para sentir la humedad del suelo
Y seguir mi marcha nocturna
Dejando tras de mí callejas oscuras 
Y transeúntes somnolientos, 
Cuando el cansancio apremiase
De nuevo me elevaría
Al cielo de los tejados
En algún rincón tranquilo
Descansaría, a la luz de las buhardillas
Y el eco de sirenas lejanas…

Todo ello moriría conmigo
Al calor de esa melodía
Y cuando se apagase
Volvería de puntillas
A mi habitación… 

Ahora la calle queda desierta
Tras la sombra del paseante
En silencio, vuelve dentro
Se gira y mira el cielo con ternura,
Y espera, espera hacer de ese momento
Algo honesto. 







domingo, 22 de mayo de 2016

Anotaciones post-universitarias: recordando influencias artísticas



Highway 61 Revisited: por la autopista de vuelta a la universidad



Sentada en el sofá disfruto de la suave brisa que entra por la ventana. Es tan relajante que incita a no pensar durante un rato. Fuera no parece haber mucha actividad, tan sólo el leve movimiento de las hojas. Hace una tarde apacible de mayo. Pero al decir esto siento extrañeza… Mayo nunca ha sido un mes apacible. No al menos en mi época universitaria.

Incómodo e inquieto se resistía siempre a darme un momento de sosiego; se alteraba cuanto más se aproximaba junio y me alteraba a mí, recordándome el sinfín de trabajos y exámenes que tenía que superar. Era cruel conmigo. Pero gracias a mi astucia conseguía burlar su recuerdo: flirteando con la música y el cine lograba evadirme. Así es como hallaba pequeños tesoros como el que todavía me acompaña: Highway 61 Revisited.  

Interpretaciones Culturales, Highway 61 Revisited

Suena la melodía de «Just Like Tom Thumb’s Blues» en el transcurso de la tarde e irremediablemente viajo años atrás, cuando me encontraba inmersa en la efervescencia de aquellos mayos. Los paseos del metro a la facultad entre la nube de estudiantes excitados por el fin de curso. Y por el sol. O las reuniones vespertinas para «repasar» la materia que no había aprendido en clase. Por aquella etapa pasaba yo de puntillas: tocaba el suelo, pero no lo suficiente como para dejarme llevar por la corriente.

Vivía en la transitoriedad del momento, no como partícipe del frenesí estudiantil sino como intérprete del contexto en el que me movía. Lo sentía al tomar distancia y evadirme por medio del arte. Así es como algunas etapas trascendentales han pasado a ser recordadas: no como un conjunto de acciones relevantes sino por asociación a obras artísticas.

Interpretaciones Culturales Midnight in Paris


Podría decir que los años universitarios sirvieron de entrenamiento ­―y de escaparate a la vez― para aprender a interpretar con perspectiva. A distanciarme del contexto en el que vivo para poder sentirme parte de él. Quizá sea esta una noción fantasmal del presente, la de buscar un referente artístico que me ancle a la realidad, pero la verdad es que me ha
servido para agudizar la perspicacia y tener una mayor comprensión del mundo. O, mejor dicho, para darle sentido a mi mundo.

Estoy en mayo y echo de menos aquellas tardes inquietas de mayo... Comiendo a divagar,mejor me retiro a disfrutar de «Desolation Row». Creo que he escrito suficiente por hoy.  


  

martes, 15 de marzo de 2016

Despertar


Interpretaciones Culturales, To The Wonder



El tiempo vuela y Mike se ha hecho a mí. Le gusta mi sonrisa. En el camino al acantilado deambulamos en silencio. Y Mike me abraza. Siempre lo hace, me abraza en el medio del camino. ¿A dónde vamos hoy?, no sé, responde. Es fácil estar con Mike. Es buen guía cuando nos perdemos, a pesar de estar en lugares desconocidos. Las agujas que sobresalen a lo lejos son buenas guías, allí donde residen las gárgolas…, me dijo en una ocasión. Entonces subimos por unas escaleras… estrechas y humedecidas por la lluvia. Y en cada escalón que ascendía resonaba en mí el eco de sus pasos. ¿Me he hecho yo a Mike?  Me gustas tanto, me dices a veces. Y me abrazas. ¿Para cuándo daremos el gran paso? No lo sabes. Ni yo tampoco. A veces siento que nuestros pasos son de cristal, frágiles y en ocasiones chirriantes al rozar el suelo. Pasos pequeños e ingenuos. El cristal tiene doble cara, le dije una vez. Si miras a través de él es nítido y claro pero al tocarlo es frágil si se trata mal.  Y difuso si está empañado. En las frías noches de invierno te veía así. Difuso tras los cristales empañados que me alejaban cada vez más de ti… Pero Mike no suele durar mucho en las despedidas. Ni yo tampoco. Nos distanciamos tan pronto como nos acercamos. Y después volvemos a empezar. De vuelta a casa siento que echo en falta algo. Y al percibir la luz matutina siento que he perdido parte de mí. Parte de mi yo alegre en su compañía [...]




                                                                                                         
                                               «Linda sonrisa, tristes ojos»





lunes, 30 de noviembre de 2015

Reflexiones al crepúsculo



Noviembre



Es tiempo de recogida y reflexión
Me digo al escuchar que golpea la puerta
El viento fresco de la montaña.
Tal vez viene para alentarme
A recoger los fragmentos
Que coseché hace tiempo.

Madruga mi voluntad
Para salir al paso de
Árboles desnudos, frías ramas y
Hojas secas que
Yacen inertes en el suelo pero que
En íntima comunión estrecha
Guardan aún restos vitales.

Se alejan ya, lentamente
En tácito retiro
Bajo mis pies.

En silencio contemplo
El húmedo ramaje
Que cubre el cielo
Florido tiempo atrás,
Ahora yermo

Es entonces cuando la soledad
Sale a mi encuentro
Y con frías manos
Abraza mi cuerpo

Camina conmigo y
Meditamos, me trae recuerdos
Pretéritos, me incita a inhalar
El aire mortecino y recio que
Golpea con fuerza
Mi pensamiento.
Susurra viejos motivos
Que ahora quedan
Hundidos en la húmeda tierra
De un pensar ruinoso.
Su gélido hálito me eleva
A abrirme camino entre
Pequeños ramos que quiebran
A los que prendería
De tener fuego en los dedos
Aunque es posible
Que en mí guarde
Vestigios de la última hoguera
Negros y agonizantes
Como leña que desprende
Sus últimas chispas.

Mueren ya, los dejo ir
En forma de versos
A la luz de un resplandor
Que desfallece…

Pero en el albor diurno
Despereza la voluntad
Tras una larga noche
De sueños estivales,
Emite el último bostezo   
Como una llamada lejana…















domingo, 1 de noviembre de 2015

Inventemos una despedida..., finjamos que la tuvimos

reflexión, interpretaciones culturales«Y llega el domingo. Con la mente adormecida después de una larga noche, no consigo enderezar mi cuerpo; ni levantar las piernas, entumecidas bajo las sábanas. El despertar es raro, como un estado intermedio entre dos sueños. Mis ojos parpadean lentamente, observando la habitación. Casi a punto de cerrarse, los abro de nuevo. Y ahí está la mancha, sobre mi cabeza.  Ya ni me acordaba de ella. Qué extraña sensación volver a verla después de tanto tiempo. Y qué profunda desazón al notar el vacío en el silencio.

Parece que fuera a llover, sopla con fuerza el viento. Pero no llueve. Tan sólo amenaza el gris  del cielo. Así me siento al despertar, como una nube de recuerdos que no descarga. He acumulado tantos en estos años que no he podido darles salida. Pero, ¿cómo hacerlo si aún formabas parte de mi presente? Ahora me doy cuenta. No puedo rescatar ninguno sin que estalle la tormenta. 

Ojalá retornara mi yo infantil, ojalá renaciera aquel anhelo. Pero el rastro más cercano que tengo pasa por tu recuerdo. Entonces lo cotidiano se hacía ligero; fresco como una llovizna de verano que sorprende lejos de casa… y que al regresar vivifica la sensación de refugio. Con mis miedos ocultos bajo la manta y tus manías a los pies de la cama, cubríamos la mañana de pequeñas reflexiones. Lejos quedaba lo trivial bajo la luz de la persiana a medio subir.

Ahora recae sobre mí, no tan embellecido. Más próximo a atraparme, no consigo ir más allá de este momento. No consigo deshacerme de esta sensación de domingo».


Interpretaciones Culturales, Eternal Sunshine of the Spotless Mind



«¿A qué sabe este día?»,  me preguntaba un domingo al dar rienda suelta a mis pensamientos. Encontré varias acepciones en mi diccionario interpretativo, de entre las cuales había una en particular que resultó curiosa: sabe a «despedida». La semana echa el cierre y llega la última parada. Toda la vitalidad y energía de los días anteriores decae en una pereza y desazón que adormece el cuerpo y atonta la mente. La voluntad duerme la siesta, pero no la sensación de rutina. Es entonces cuando se echa en falta algo, no se sabe muy bien qué, pero algo que ayude a superar esa inquietud; tal vez una pequeña distracción, un detalle que marque la diferencia entre estar bien y sentirse bien. Surge de repente el deseo de encontrar un pequeño placer que le ponga a uno en sintonía consigo mismo. O dicho de otro modo, algo a lo que nos podamos sentir vinculados. Y la compañía de una película, de un libro o de la persona querida, se agradece.

En circunstancias similares me encontraba un domingo al reflexionar sobre la película que había visto la noche anterior. Tenía la sensación de que no había entendido nada, de que era tan rara que aunque la volviese a ver otras veces no la comprendería. Eso sí, los personajes me parecieron muy entrañables.




Interpretaciones Culturales, Eternal Sunshine of the Spotless Mind
Muchos domingos después y en plena relación, volví a ver Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Esta vez, lo hice acompañada. El ambiente cálido y relajado en el que me encontraba me preparó para a sentir la frescura de una nueva interpretación. No se mostraba ya como una amalgama de escenas y situaciones que me costaba un mundo seguir. En esta ocasión, con la sensibilidad agudizada, atisbé la incipiente desconexión entre dos personajes cuya fragilidad escondían bajo una fina capa de hielo. Corría el riesgo de que esta se rompiera en cualquier momento pero ambos, dejándose llevar por el calor del momento, se adentraban cada vez más en el laberinto emocional del otro. Caminaban a tientas entre paredes inestables, movidos por una vaga curiosidad que incitaba a un encuentro tan fugaz como el destello que alumbraba los pasillos por los que discurrían vacilantes. «Y todo esto, ¿para qué?» me preguntaba afligida, mientras veía cómo se empujaban mutuamente al estanque del olvido. Guiados por un tímido entusiasmo, habían creado juntos un microcosmos, fruto de la complicidad y espontaneidad de un vínculo que se hacía cada vez más estrecho. Tan estrecho que ante la falta de movimiento para mantenerlo con vida, corría peligro de colapsar. Y fue así como, ante la inactividad y la monotonía, la relación fue perdiendo el pulso, hasta morir de hipotermia en manos de la aciaga rutina.  



Interpretaciones Culturales, Eternal Sunshine of the Spotless Mind


Después de contemplar este proceso destructivo durante dos veces (encuentro – ilusión – convivencia – monotonía – desgaste – cansancio), experimenté un abanico de sensaciones. Lo que hasta entonces había entendido por «rutina» adquirió un nuevo sentido. Miré a mí alrededor y comprendí lo que acababa de ver en la película: una versión de la rutina de la que ya formaba parte.



Me invadió la tristeza; aquella dosis de realismo me había conmovido. Y me dejé vencer por la inquietud. No me asustaba que algún día terminara la relación, lo que me apenaba profundamente es que se perdieran los detalles y características que la singularizaban: la peculiaridad de esas pequeñas cosas que sazonan el día a día.  

Guardo algunas en la memoria que hoy recuerdo con nostalgia. Aún conservan el esplendor de lo efímero, de aquello que hace olvidar (aunque sólo sea por un momento) la sensación de domingo.





Como apunte final, me gustaría compartir una canción que me hace recordar la película. Por la letra y la melodía encaja fielmente con lo que muestra: melancolía, nostalgia, recuerdo... 








sábado, 5 de septiembre de 2015

Cuando en el camino se cruza algún pero...

Interpretaciones Culturales, Woody Alllen, Manhattan


Nació el pasado otoño en Barcelona. Se gestó tras un paseo nocturno, la noche en que redescubrí el cine de Woody Allen. Tan sólo hizo falta volver a escuchar las melodías de Gershwin asociadas a la fotografía de Manhattan para que despertase en mí la sensación de una nostalgia imperecedera. No moriría aquella sensación, pero sí lo haría aquella etapa en la que el rencuentro con el cine y la literatura prometía un futuro esperanzador. Poco a poco esa esperanza se fue perdiendo, hasta quedar reducida al deseo de no dejarla marchar. Pero atrás quedaron esos días, de los que guardo en la retina imágenes memorables. Hoy los recuerdo en estos versos, de nuevo en otoño. Y en ocasiones me pregunto si días así volverán a ser para mí… 


Llegué tarde
Sin querer,
Sin remedio.
Caminé sin cesar
Largas calles,
Lo conocido se hizo inhóspito
Y la voluntad, recuerdo.

Sin pensar
Di con mis pies
Frente a esa puerta.
Tras el cristal
La sala vacía
Aguardaba la venida…

Pero mi visita
No estaba prevista,
No esta vez…

Y ahora
Vuelvo tarde
En silencio.

Deambulo bajo el frescor
De húmedas ramas,
Frío y distante me alienta
A cruzar la calle

De altos edificios
Oigo tristes melodías
Tal vez se apaguen
Al rozar el suelo

Oscuro se hace ya
Para esta luz azulada,
La ciudad dormita…

No llego a casa,
No esta noche… .






viernes, 4 de septiembre de 2015

Si no es nuevo y nunca envejece, entonces hablamos de Llewyn Davis

Interpretaciones Culturales, Llewyn Davis


Leyendo una breve composición que escribí hace días, me preguntaba qué es lo que hace que uno reflexione sobre su vida. Si son las circunstancias, el entorno, el peso de las relaciones, o aquello que deseamos que pase pero simplemente no llega.

Echando la vista atrás, comencé a hacer memoria de lo vivido; de las primeras impresiones que saltaron a mi mente, fueron el fracaso y la decepción lo que con más intensidad recordé  Ambas me han proporcionado, interpreto, el bagaje existencial necesario para observar el mundo con cierta perspicacia. En aquella ocasión, antes de escribir el poema, experimenté una sensación curiosa. Como si fuera un personaje en tercera persona, vi pasar mi trayectoria vital como una película de escenas interminables. De repente, me sentí el resultado de una obra inacabada.

Unos versos más tarde, reflexionaba sobre la vida del artista: pensaba en cómo afrontará los días, cómo vivirá en la rueda cíclica del tiempo, cuál serán sus expectativas como creador, etc. Inmersa en la contemplación de estas cuestiones, surgió de la memoria la imagen de un personaje dotado de una singularidad y peculiaridad genuinas. Se  trata de Llewyn Davis, obra y gracia de los hermanos Coen.

Como espectadora con un mínimo de sensibilidad, diría que es su naturaleza errante y caótica lo que me atrae al instante. Sin rumbo y en compañía de su guitarra, intenta abrirse camino como artista; pero no al ritmo que marca el oportunismo del que gozan algunos de sus compañeros, sino al son de tristes melodías y a la sombra de un fracaso que parece alargarse irremediablemente.  




Más allá de esta primera impresión, quisiera desarrollar una interpretación más profunda. Por eso planteo lo siguiente: ¿qué es lo que define a Llewyn Davis como artista? Podría decirse que el deseo de mostrarse fiel a sí mismo es el motor  del personaje. Se desarrolla en un entorno en el que se busca el respaldo de un proyecto musical, por lo que el riesgo de caer en la mediocridad es considerable. Llewyn intenta establecerse, pero sin sacrificar su estilo en aras de la auto conservación porque su fin como artista se aleja del entretenimiento. Se aproxima, más bien, a la concepción del artista como intérprete de la vida: se nutre del dolor vital para hacer de la experiencia una obra de arte. Esta manera de sentir su profesión muestra el riesgo en particular que corre, pues opta por vivir en la incertidumbre de un devenir que probablemente le relegue a la soledad de los cafés.



Interpretaciones Culturales, Llewyn Davis


Este deseo ciego de seguir el camino escogido me hace pensar que Llewyn no es un artista caduco. Por obstinación y voluntad, diría que trasciende cualquier limitación temporal. Es decir, el objetivo no pasa por subirse al tren de la moda, sencillamente porque no hay objetivo. Ante esto, su autenticidad como artista reside en la ausencia de una meta final. Sin una proyección futura del éxito, Llewyn muestra su reto personal al hacer del momento su mayor logro.



Y es en este último punto en el que me gustaría hacer referencia a los versos que compuse.  Este fue mi pequeño logro…




Tan inciertos como
El canto del ave que
Intermitente, acude a mí

Así transcurren mis días
Con la ventana abierta
A la llamada del devenir…




sábado, 29 de agosto de 2015

Anoche tuve un sueño, caminaba por campos ubérrimos...

Interpretaciones Culturales, Campos Ubérrimos




Os doy la bienvenida en esta primera entrada. Poco a poco voy haciendo camino en el mundo de las redes sociales, así como en blogger. Con esta entrada, es la primera vez que me animo a compartir impresiones y opiniones más allá del íntimo círculo de amigos y conocidos. Lejos queda mi intención de limitarse a emitir juicios de valor sobre obras artísticas; más bien me incita a reflexionar sobre el arte y sobre cómo vive la realidad el artista. 

Puesto en claro mi deseo, doy un paso más y planto la semilla de un proyecto común a aquellos que interpreten la vida como una obra de arte. Aquellos ávidos de voluntad y entusiasmo, os animo a compartir pequeñas creaciones e interpretaciones que doten de sentido el día a día.

Me he propuesto subir entradas regularmente, aunque sin fechas ni períodos caducos; en principio quiero reflexionar sobre la individualidad en personajes cinematográficos, sobre cómo se forjan a través de una crisis. Para ello, seleccionaré algunos ejemplos que por su singularidad y peculiaridad han ejercido una fuerte influencia en mí.  

También me propongo publicar composiciones propias inspiradas o relacionadas con las obras de las que hable en entradas anteriores. 


¡Os animo a colaborar!